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Control de armas y sociedad civil: un poco de retrospectiva

Midori Natsuki
Responsable de políticas, Oxfam Japón
Midori Natsuki

Midori Natsuki

Ahora que nos acercamos a la conferencia de negociación del Tratado sobre Comercio de Armas (TCA), supongo que muchos de los que hemos estado trabajando sobre este tema nos detendremos para mirar atrás, hacia el largo recorrido que hemos hecho. Es realmente un momento histórico, ya que todas las iniciativas del siglo XX para crear un acuerdo universal para controlar las transferencias de armas se han encontrado con obstáculos. Está por ver si el TCA finalmente aprobado (si es que se acaba aprobando) sabrá resolver las difíciles cuestiones que frustraron los intentos previos - por ejemplo, cómo regular las transferencias de armas de tal manera que se evite su excesiva acumulación o su uso incorrecto en actos injustificables, y a la vez no actúe de forma discriminatoria contra determinados estados o pueblos. Es un honor para mí ser testigo y parte de este esfuerzo, pero también me siento abrumada por la responsabilidad que comporta.

Me incorporé a Oxfam-Japón en septiembre de 2003, un mes antes del inicio de la campaña Armas Bajo Control, y mi organización y otras ONG japonesas decidieron poner en marcha la campaña nacional del año 2004. No obstante, la campaña se encontró con dificultades desde el principio: no existía prácticamente ningún espacio público donde discutir de forma global sobre el control del comercio de armas y entre los miembros de la campaña nacional había muy poco conocimiento sobre la cuestión.

Una vez el documento de trabajo llegó hasta mi oficina, tuve que enfrentarme a las condiciones sociales que había detrás de estas dificultades.

El sentimiento antibélico que se extendió tras la Segunda Guerra Mundial dio lugar a una variedad de movimientos para la paz en Japón. Como su visión reposaba generalmente sobre la premisa de que era necesaria una abolición total de todas las armas y se centraba principalmente en las armas nucleares, la mayoría no consideró necesario participar en debates técnicos sobre cómo controlar las transferencias de armas convencionales. Por otra parte, los debates internos sobre políticas de seguridad se veían dominados por representantes del gobierno y expertos con orientaciones ideológicas similares que solían ignorar a los activistas por la paz. Con esta situación polarizada no se pudo fomentar un debate global sobre el control de las armas convencionales en el ámbito no gubernamental, ni animar a jóvenes investigadores a estudiar temas relacionados con las armas convencionales y a implicarlos en campañas de las ONG, que eran consideradas por los estudiosos de la defensa y la seguridad como meramente pacifistas.

Además del trabajo regular de apoyo al TCA, he ido intentando cambiar las condiciones en las que trabajamos. Junto con otros activistas, ONG y estudiosos de la defensa y la seguridad, en 2007 creamos el Foro de Investigación sobre Armas y Sociedad Civil1. Su objetivo es hacer que el debate nacional sobre el control de las armas convencionales sea más transparente e inclusivo, y sus reuniones ordinarias y seminarios están abiertos a todo aquel que esté interesado. Por suerte, muchas personas provenientes de diversos sectores y con diferentes orientaciones se han implicado en el foro, y el TCA ha sido uno de sus temas principales en los últimos años. Al principio me preocupaba que el debate sobre el TCA acabara enredado en las polarizadas controversias domésticas sobre la relajación de la prohibición de exportación de armas que se impuso en Japón, pero los participantes en el foro se han concentrado más en las discusiones sobre el posible contenido del TCA, aportando diferentes perspectivas.

Debido en parte a la naturaleza técnica de la cuestión, el tratado ha atraído poco interés mediático, y eso es sin duda es un reto que requiere ser explorado. Pero la situación podría cambiar, por ejemplo, cuando los representantes gubernamentales recientemente designados que no están acostumbrados a estos debates abiertos muestren miedo o reluctancia a hablar a la sociedad civil del país. En este sentido, confío en que podrían acabar cambiando de opinión.

Aparte de estos desarrollos domésticos, la cuestión de si los estados serán capaces o no de llegar el próximo mes de julio a un acuerdo de tratado que tenga algún beneficio real es otro tema. Tal y como explican muchos responsables de campaña de Armas bajo Control, el diablo está en los detalles. Un tratado que regule las transferencias de armas podría salvar millones de vidas, pero como las mismas armas convencionales, podría hacer más daño si se crea o implementa mal. Como partidario más bien modesto del TCA en la a veces inestable región asiática, Japón necesita encontrar la mejor manera en la que el país pueda contribuir a las negociaciones de julio.


1. Blog del Foro de Investigación sobre Armas y Sociedad Civil: http://aacs.blog44.fc2.com (Volver)