En profundidad

Artículos centrales

De la serie M * A * S * H ??4077 al Tratado sobre Comercio de Armas

Øistein Moskvil Thorsen
Responsable de Arms Control Oxfam International, Nueva York
?-istein Moskvil Thorsen

Øistein Moskvil Thorsen

Tengo 11 años. Estoy en África Oriental y desde el confort de un Land Cruiser color blanco nuevo de la ONG veo pasar un convoy de camiones cargados con chicos. "¿Dónde van?", le pregunto a mi padre. "Al frente", me contesta. Este es mi primer recuerdo real de la guerra. Eran niños y se los llevaban de la capital para someterlos a un entrenamiento militar antes de enviarlos a uno de los campos de batalla más mortíferos del mundo.

Es una imagen que ha quedado grabada en mi memoria. Aunque esa guerra feroz ya acabó, las masacres sin sentido que suponen una guerra y la violencia armada siguen produciéndose en todo el mundo y afectando a 2000 personas cada día. Esto debe terminar. Una manera de poner fin a tanta barbarie es asegurar que obtenemos un Tratado sobre Comercio de Armas (un TCA) con un texto robusto y sin ambigüedades, que diga claramente que los Estados no deben transferir armas cuando exista un riesgo serio de que éstas acaben en manos de asesinos despiadados o de violadores de los derechos humanos.

Tengo 15 años. Estoy viendo un episodio de la comedia televisiva "M * A * S * H" sobre el ejército de los Estados Unidos durante la Guerra de Corea. A través de la mirada sarcástica del protagonista, un cirujano heroico y muy atareado que bebe martini mientras extrae las balas y cose los cuerpos destrozados por la batalla, nos adentramos en la locura de la guerra. Aún así ...

Las guerras no pueden llevarse a cabo sin munición; el acceso a la munición marca grandes diferencias en el número de muertos de un conflicto y puede ser un factor decisivo para que se cometan o no grandes atrocidades. Un Tratado sobre Comercio de Armas que no incluya la munición - el elemento real que convierte un rifle o un tanque en herramientas mortales-sería un fracaso y no conseguiría lo que se propone. Necesitamos un tratado robusto que ayude a evitar el sufrimiento humano, el conflicto armado y las violaciones serias del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos.

Tengo 21 años. Estoy de pie en el pasillo del la Escuela de Estudios Africanos y Orientales con mi amigo Mamoudo de Sierra Leona. Alguien ha colgado en la pared la última versión de la lista del Índice de Desarrollo Humano de NNUU. Mi país, Noruega, está arriba de todo de la lista, el país de Mamoudo está al final.

El conflicto violento genera pobreza y la acentúa. No sólo destruye vidas individuales, sino que también destroza sociedades enteras. La violencia armada impide que los niños vayan a la escuela, que los hospitales traten a los pacientes, que los campesinos cultiven la tierra y que el comercio prospere. Oxfam y otras organizaciones publicaron un informe hace unos años titulado "los billones perdidos de África" (Africa's Missing Billions), que estimaba que los conflictos cuestan a África 18 billones de dólares cada año, una cifra escandalosa. 22 de los 34 países que muy probablemente no alcanzarán los Objetivos de Desarrollo del Milenio se encuentran en situación de conflicto. Conflictos que son alimentados por un comercio de armas irresponsable y cuestionable.

Ahora con 32 años tengo grandes esperanzas puestas en la conferencia diplomática de Naciones Unidas que debe negociar el Tratado sobre Comercio de Armas en julio de 2012. Creo que los Estados no dejarán que esta oportunidad de regularizar el comercio de armas en el mundo se les escape de las manos. Por este motivo voy a trabajar cada día para Oxfam. Queremos hacer que todo el mundo se una para dejar claro a nuestros gobiernos que ha llegado el momento de liderar el proceso de creación de leyes que regulen el comercio de armas a nivel global. Os invito a comprometeros contra este tipo de comercio mortal, es responsabilidad de todos asegurar que ningún arma termina en manos de terroristas o violadores de los derechos humanos, ni en nuestra casa ni en ninguna parte. Y para conseguirlo necesitamos un Tratado sobre Comercio de Armas.