Editorial

Hacer las paces y construir la paz: el proceso de paz en Colombia desde la investigación para la paz y la transformación de conflictos

Rafael Grasa
Presidente del Instituto Catalán Internacional para la Paz
Foto: Tica Font

Foto: Tica Font

La investigación para la paz, así como la resolución y transformación de conflictos, han adoptado desde hace décadas la propuesta seminal de Johan Galtung (1968) de abordar el análisis y la resolución en los conflictos mediante el triángulo ABC (siglas, en inglés): distinguiendo entre actitudes de los actores en los conflictos (A, attitudes), conductas de los actores en los conflictos (B, behaviour) y contradicciones o incompatibilidades que explican el debate, pugna o conflicto (C, contradiction). Años más tarde, Galtung acuñó la expresión "construcción de la paz"1 (peacebuilding), que luego empleó Naciones Unidas en Un Programa de Paz.

Recientemente, Galtung ha recuperado su triángulo, para referirse a las generaciones de enfoques para hacer las paces, desde la investigación para la paz. Concretamente, ha definido los enfoques de la tercera generación, posterior a la guerra fría, por negarse a enfrentar la tarea de construir la paz desde enfoques simplistas y reduccionistas, superficiales. Lo que las caracteriza es centrarse en las culturas de paz (actitudes profundas), la satisfacción de las necesidades humanas básicas (conductas no negociables) y la creación de instituciones y estructuras que permitan gestionar de forma sostenible las contradicciones e incompatibilidades.

Y de ese justamente se ocupa este nuevo número de la revista Por la Paz / Peace in Progress, de temas relativos a dos expresiones, muy usuales, pero equívocas y polisémicas: "procesos de paz" y "construcción de paz". Y lo hace en el contexto, esperanzador pero complejo e impredecible, del inicio de conversaciones de paz directas, sin alto el fuego acordado por ambas partes como condición inicial, entre las FARC y el Gobierno colombiano2.

Además, la salida de la revista coincide con la conmemoración de los veinte años del proceso de desarme y desmovilización salvadoreño (16 de diciembre de 1992), así como con la generalización de las críticas sobre las motivaciones y resultados del llamado consenso de paz liberal (liberal peacebuilding consensus). Por otro lado, al cumplirse ya décadas de los diversos acuerdos de paz centroamericanos, están menudeando reflexiones acerca de la contradicción o inutilidad de la evolución de algunos procesos de paz como los centroamericanos, que tras quince o veinte años de haber logrado acuerdos amplios y multidimensionales muestran, junto a una mayor estabilidad política, sociedades con altos niveles de violencia directa homicida, de violencia crónica, aunque sin intencionalidad política, reflexiones que a veces sostienen la inutilidad del proceso de paz previo.

De todo ello se pueden derivar dos corolarios que sirven de urdimbre o hilo conductor a la preocupación que explica la gestación del tema de la revista.

Primero, hay que precisar qué es un proceso de paz, qué se puede esperar del mismo e insistir en la importancia del día después, en la construcción de la paz. Es decir, en la transformación del conflicto, en el nexo imprescindible entre hacer las paces (proceso de paz, acuerdos firmados) y construir la paz (transformación del conflicto al iniciarse la implementación de los acuerdos).

Segundo, al mirar al caso colombiano, habida cuenta de que sabemos mucho más que hace veinte años, resulta crucial tomar en consideración el nexo entre proceso de paz y construcción de la paz desde el principio de las negociaciones. O lo que es lo mismo, tener siempre en cuenta los escenarios postconflicto, la creación de instituciones y estructuras que aseguren la gestión de las contradicciones que seguirán existiendo, así como los diversos procesos de resolución, reconstrucción y reconciliación de la larga fase violenta. Sabiendo además que, aún en el caso de éxito en las negociaciones con las FARC y en un futuro el ELN, seguirán existiendo rostros importantes de violencia, con gran potencial de violencia homicida pero sin intencionalidad claramente política. Bastará con recordar la amenaza de las BACRIM (bandas criminales emergentes), con presencia documentada y creciente en no menos de 200 municipios colombianos.

De ahí el compromiso del ICIP de seguir con detalle el proceso colombiano y de investigar en el futuro la relación, con las lecciones aprendidas, entre procesos de paz (hacer las paces) y construcción de la paz, lo que implica analizar cómo tras acuerdos de paz se han implementado procesos de paz, desarrollo, democracia y derechos humanos.


1 Hay que recordar que la expresión "peacebuilding" puede traducirse como "construcción de paz", aunque la traducción de Naciones Unidas desde 1992, Un programa de paz, es "consolidación de la paz", con un campo semántico aparentemente más restrictivo. (Volver)
2 Aunque el primer día de las conversaciones en La Habana (19 de noviembre) las FARC anunciaron un alto el fuego unilateral de dos meses de duración. (Volver)