ENTREVISTA

10 preguntas a Steven Stegers, Senior Manager de EUROCLIO - Asociación Europea de Educadores de Historia

Xavier Alcalde
técnico del ICIP

Steven Stegers

Hablamos con Steven Stegers, de la Asociación Europea de Educadores de Historia. Ha contribuido a proyectos que promueven la historia de una forma innovadora y responsable, así como la educación ciudadana en los Balcanes, el Cáucaso, en Europa Central y en la región Euromediterránea. Es también el coordinador general de Historiana, un programa de educación internacional sobre la historia y el patrimonio de Europa (www.historiana.eu). Es licenciado en psicología social y organizacional por la Universidad de Leiden y ha realizado investigaciones en el Departamento de Historia de la Universidad de Georgetown, en Washington D.C.

¿Qué es Euroclio?

Euroclio es una red de educadores de historia. Usamos el término 'educador' porque es más amplio. De hecho, incluye toda la enseñanza del pasado, ya sea formal, informal o no formal, a escuelas, universidades, etc. Incluye los profesores, pero también los historiadores. Se trata de una organización no gubernamental internacional sin ánimo de lucro.

Este año celebran el vigésimo aniversario de la red. ¿Cuáles han sido los retos más importantes y de los que están particularmente satisfechos?

Cuando cayó el muro de Berlín salió a la luz la necesidad de repensar la historia y la enseñanza. Empezamos con 14 asociaciones nacionales y la red se ha ido ampliando, llegando hoy a una plataforma de casi 50. En Europa Occidental a menudo se trataba de dar fuerza a las redes nacionales de los docentes de historia, pero en Europa Oriental en muchos casos hemos tenido que facilitar la creación de tales redes, porque no existían. Por lo que se refiere a proyectos concretos, uno de los que ha tenido más éxito es sobre los Balcanes. Trabajamos con profesores de historia de Serbia, Croacia y Bosnia y produjimos libros de texto comunes que hemos traducido a las lenguas locales y que hoy se utilizan en los tres países.

Por lo que se refiere a los retos, siempre es más difícil crear una red que consiga fondos para proyectos concretos. En el caso de la historia, se trata a demás de una materia muy sensible y a menudo demasiado politizada. A pesar de eso, la necesidad de una red como Euroclio no es siempre auto-evidente y a menudo es necesario hacer pedagogía para explicar la importancia de fomentar el espíritu crítico en el momento de conocer y valorar el pasado.

¿Cuáles son las herramientas que tienen un mayor potencial para mejorar la efectividad de la enseñanza de historia?

Somos muy partidarios de las nuevas tecnologías. Hemos creado una metodología propia 'Historiana', que ha ayudado a pensar nuevas narrativas. Ahora bien, el uso de Internet para la enseñanza de historia puede tener una vertiente negativa si simplemente lo utilizamos para simplificar los hechos, quedándonos con las fechas y algunos nombres propios, perdiendo de vista el contexto y dando la sensación de una falsa linealidad que la historia nunca tiene. En general, aconsejamos siempre alejarnos de la narrativa y animar a los estudiantes a que vayan a las fuentes primarias, que busquen las evidencias y vean que no sólo hay una verdad. Entonces será cuando podrán crear sus propias interpretaciones. La clave es que se hagan las preguntas correctas y que sean capaces de vincular la historia local con la historia mundial. En este sentido, apostamos también para la interdisciplinariedad, incluyendo el aprendizaje de idiomas como un aspecto esenciar para entender la historia, por ejemplo.

¿De qué manera puede ser útil Euroclio para desarrollar una perspectiva de paz en la enseñanza de historia?

Nos gusta cooperar con el pacifismo, de hecho eso está explícito en nuestra misión. Desde el momento en que nos interesa centrarnos en sociedades con un pasado de división y con historias conflictivas, creemos que estamos trabajando en ello. Además, como red conocemos los diferentes actores que tratan este tema en cada país y podemos poner en contacto a quien esté interesado. Nuestros proyectos ayudan a construir la confianza y a potenciar el diálogo.

Al trabajar en contextos multiculturales y considerando que su objetivo es producir materiales que puedan ser utilizados por educadores de diferentes naciones, ¿cuál es su política lingüística?

En principio trabajamos en las grandes lenguas que, de facto, son lenguas puente internacionales en las regiones donde trabajamos. Es decir, el inglés y en algunos casos el ruso. Ahora bien, siempre intentamos traducirlo todo a las lenguas locales. En resumen, somos respetuosos con las lenguas minoritarias, pero intentamos tener presente la importancia de la lengua como herramienta de comunicación. En este sentido la lengua es un criterio a la hora de seleccionar los participantes de un determinado proyecto.

¿Cuál es el rol del estudiante en esta red?

El estudiante es el protagonista, dado que lo estimulamos para que busque las fuentes y encuentre su propia interpretación de los hechos. Además, en los proyectos piloto nos interesa mucho su reacción. Hacemos también intercambios escolares y, en general, no establecemos una diferencia clara entre educador y estudiante. Por ejemplo, mucha de la gente que trabaja en el secretariado de Euroclio son estudiantes universitarios de doctorado de historia. Por lo tanto, es un ámbito donde ambas perspectivas se solapan, creando un ambiente más enriquecedor que si estas estuviesen separadas.

¿En este sentido, cómo ven la relación entre historiadores y profesores de historia?

Entendemos que se trata de grupos diferentes, pero donde la mezcla existe y creemos que debe existir. Es decir, la mayoría de historiadores trabajan como profesores de historia y también la mayoría de profesores de historia son historiadores. Si un historiador se dedica a hacer libros de texto sin tener experiencia docente puede estar demasiado alejado de la realidad del estudiante. Pero si un profesor de historia no está al caso de las últimas investigaciones puede que no esté ofreciendo la máxima calidad de su trabajo. Por lo tanto, son colectivos que deben trabajar conjuntamente. A nivel oficial, tenemos muy buena relación con la asociación internacional de estudiantes de historia. Desde Euroclio intentamos que no haya tanta distancia y por eso incluimos a los historiadores entre los educadores de historia.

¿Creen que hay suficiente comunicación entre los educadores de historia y los educadores para la paz?

Mi respuesta seria que no. Pero tampoco con quien trabaja la solidaridad, los derechos humanos, el desarrollo sostenible u otras disciplinas afines. Me duele reconocer que a menudo hay cierta competitividad entre perspectivas hermanas, que deberían cooperar mucho más. Pero también creo que vamos por el buen camino. El hecho de que una institución como el ICIP quiera hablar de este tema es una señal muy positiva.

¿Qué consejo le daríais a un joven licenciado en historia que quiere incluir una perspectiva de paz en sus clases?

Le diría que intentase no promover una única visión de la historia y que buscase la diversidad, mostrando que la historia siempre es compleja y, por lo tanto, que debe dejar espacio para que los estudiantes se puedan formar sus propias opiniones. Le diría que huyese de interpretaciones reduccionistas, al estilo del nosotros contra ellos; o víctimas contra perpetradores; y que intentase hacer entender toda la complejidad. Evidentemente es muy diferente hacer educación para la paz en un entorno posconflicto o en una sociedad que está aún en medio de un conflicto violento. En todo caso, no creo que la historia pueda ser neutral u objetiva y, ante los peligros de la instrumentalización de la historia, considero que su enseñanza no está libre de valores, cosa que se debe explicar a los alumnos.

¿Dónde ven Euroclio dentro de veinte años?

Me gustaría que hubiésemos conseguido fortalecer aún más la red. Veo que la tendencia es ser cada vez menos europea y más global y eso es positivo porque significa que cada vez somos menos eurocéntricos. Por otro lado, estamos aumentando nuestro reconocimiento por parte de instituciones como la Comisión Europea o algunos ministerios de educación. Creo que Euroclio ganará visibilidad y así podremos ayudar a las redes nacionales de educadores de historia que intentan promover la enseñanza de la historia desde una perspectiva crítica.