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La construcción de la paz en la asignatura educación para la ciudadanía y los derechos humanos: principales indicadores

M.Carme Boqué (Coord.), Mònica Albertí, Montserrat Alguacil, Elena Carrillo, Laura García-Raga, Mercè Pañellas y Cèlia Rosich
Universitat Ramon Llull y Universitat de València

Maria Carme Boqué

Sin duda la educación para la paz es, en si misma, una herramienta de construcción de cultura de paz (Brenes-Castro, 2004, Hutchinston, 1996). No obstante, la educación para la paz dentro de la educación reglada se hace con timidez y, generalmente, gracias al apoyo y al saber hacer de entidades del tercer sector que ponen su pericia al servicio de las escuelas[1]. Esta valiosa colaboración, sin embargo, se lleva a cabo desde el desequilibrio que supone una intervención puntual y externa, vivida a menudo de forma lúdica y anecdótica por el alumnado y con un soporte ciertamente mejorable por parte de los docentes.

El proyecto La construcció de la pau en l'assignatura d'Educació per a la ciutadania i els drets humans: principals indicadors[2] nace al amparo de la Ley Orgànica de Educación (2006), que prescribe la implantación de esta materia en el currículo de las diferentes etapas educativas obligatorias de España. Esta medida, lejos de convertirse en una respuesta clara a los retos que conlleva la convivencia democrática en nuestras sociedades plurales, incomoda aquellos sectores sociales que, partiendo de una concepción de persona y de sociedad arraigada en valores que se reivindican como propios de la esfera familiar, creen vulnerados sus derechos o, incluso, temen el adoctrinamiento de niños y jóvenes. Y también desagrada a quienes defienden que, si no se acompaña de cambios en la organización de los centros y en el contexto social, el verdadero espíritu de la asignatura -educar para la democracia participativa y la construcción de una cultura de paz arraigada en los valores humanos- quedará irremediablemente limitado a un tratamiento de carácter marginal (Bolívar, 2007, Jares, 2006). Otro motivo de rechazo, bastante extendido, lo constituye la opinión de que ante el bajo rendimiento del sistema educativo hay que invertir todos los esfuerzos en la ampliación y profundización de las materias instrumentales y de las competencias básicas. Cabe remarcar que la primera medida tomada por el actual ministro de educación fue la decisión de eliminar las asignaturas del ámbito de la educación para la ciudadanía y los derechos humanos del currículo oficial y, si no es posible, modificar sensiblemente el contenido.

Así pues, si la educación es un pilar fundamental en la construcción de la paz, tal y como ha mostrado ampliamente la UNESCO (1995) a partir del programa transdisciplinario "Hacia una Cultura de Paz" y las acciones que se han derivado de éste, ahora tenemos la oportunidad y la necesidad de saber en qué medida el tratamiento curricular de la paz es una vía significativa y capaz de promover la paz positiva, entendida como justicia social, o lejos de ello, la relega a un segundo plano haciendo un tratamiento anecdótico, difuso y meramente academicista que podría, incluso, provocar una predisposición inadecuada en el alumnado[3].

El estudio ha consistido en hacer un primer diagnóstico de la implementación de la asignatura de Educación para la ciudadanía y los derechos humanos (en adelante EpC) en Cataluña, concretamente en la educación primaria, desde la óptica de la construcción de la paz. A tal efecto, se han llevado a cabo dos investigaciones complementarias que han permitido, en primer lugar, la construcción y validación de un instrumento evaluativo de construcción de una cultura de paz a través de la educación -Indicadores de construcción de Cultura de Paz a través de la Educación (ICCPE) - formado por 4 principios y 8 estándares (marco referencial) y 39 indicadores y 156 descriptores (marco instrumental) y, en segundo lugar, la aplicación del ICCPE al análisis de materiales curriculares y de la clase de EpC que proporciona un primer esbozo de la reciente introducción del área de ciudadanía en la escuela. Como conclusión general, la investigación evidencia la necesidad de ampliar la presencia de la cultura de paz en los centros.

REFERENCIAS

  • Barbeito, C., Caireta, M., & Vidal, C. (2008). Avaluar projectes d'educació per la pau. Informe resum Bones pràctiques d'Educació per la pau en contextos de conflicte armat. Barcelona: Escola de Cultura de Pau.
  • Bolívar, A. (2007). Educación para la ciudadanía. Algo más que una asignatura. Barcelona: Graó.
  • Brenes-Castro, A. (2004). An integral model of peace education. A L. Wenden (Ed.), Educating for a culture of social and ecological peace. New York: State University of New York, 77-98.
  • García Pérez, F.F. (2009). Educar para la participación ciudadana. Un reto para la escuela del siglo XXI. Investigación en la escuela, 68, 5-10.
  • Hutchison, F. P. (1996). Educating Beyond Violent Futures. London, New York: Routledge.
  • Jares, X. R. (2006). Pedagogía de la convivencia. Barcelona: Graó.
  • Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de educación (LOE). BOE núm. 106- 04/05/2006.
  • UNESCO (1995). Unesco's transdisciplinary project "Towards a culture of peace". [en línia]  . http://www3.unesco.org/iycp/ [Consulta: 09.06.2011].

 

[1] Aun así, García Pérez (2009, 9) formula la siguiente crítica a las iniciativas educativas que se llevan a cabo desde la educación no formal: puede dar lugar a que el desarrollo de dichas propuestas propenda a convertirse en una especie de escaparate del buen funcionamiento de las mismas, con el riesgo de simulacro que ello conlleva.

[2] Este proyecto ha recibido ayuda del ICIP (Resolución de 10 de noviembre de 2010, por la cual se resuelve la convocatoria para la concesión de ayudas a trabajos de investigación en el ámbito de la paz – RICIP 2010).

[3] Este hecho también lo han planteado Barbeito, Caireta, & Vidal (2008, 17) cuando constatan que, en los proyectos de educación para la paz, a menudo las actividades son esencialmente lúdicas y no van acompañadas de una reflexión teórica que permita quedarse con algún contenido más allá del juego. Otras veces pasa al revés, actividades básicamente cognitivas limitadas a trabajar conceptos y no emociones, actitudes o comportamientos, siendo así poco transformadoras.