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Propuesta relativa a las enmiendas sobre armas y proyectiles del estatuto de la corte penal internacional

Centro de Estudios de Derecho Internacional Humanitario de la Cruz Roja Espa˝ola (CEDIH)
Centro de Estudios de Derecho Internacional Humanitario de la Cruz Roja Española  (CEDIH)

Centro de Estudios de Derecho
Internacional Humanitario de la
Cruz Roja Española (CEDIH)

En julio de 2009 el Centro de Estudios de Derecho Internacional Humanitario de la Cruz Roja Española (CEDIH) elaboró una propuesta de enmiendas sobre armas y proyectiles al Estatuto de la Corte Penal Internacional que, por su interés, reproducimos aquí. Se puede contrastar con el texto actual del Estatuto en www.icc-cpi.int/Menus/ICC/Legal+Texts+and+Tools/Official+Journal/Rome+Statute.htm.

I. INTRODUCCION

El artículo 8, 2, b), apartado xx del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional entiende por "crímenes de guerra": Otras violaciones graves de las leyes y usos aplicables en los conflictos armados internacionales dentro del marco establecido de derecho internacional, a saber (entre otros), los siguientes actos:

xx. Emplear armas, proyectiles, materiales y métodos de guerra que, por su propia naturaleza, causen daños superfluos o sufrimientos innecesarios o surtan efectos indiscriminados en violación del derecho internacional de los conflictos armados, a condición de que esas armas o esos proyectiles, materiales o métodos de guerra, sean objeto de una prohibición completa y estén incluidos en un anexo del presente Estatuto en virtud de una enmienda aprobada de conformidad con las disposiciones que, sobre el particular, figuran en los artículos 121 y 123.

Encontrándose próxima (Uganda, mayo de 2010) la Conferencia de Revisión de los Estados Partes para examinar las enmiendas al Estatuto de Roma, este estudio y propuesta se concreta a la elaboración de las correspondientes Enmiendas relativas a las armas y proyectiles cuyo empleo constituye un crimen de guerra en los conflictos armados internacionales, así como en la aportación otras Enmiendas relativas a la misma materia en el ámbito de los conflictos armados no internacionales.

Para la elaboración de este informe se han tenido en cuenta, como criterios a básicos a considerar:

  1. La existencia o no de una "prohibición completa" de un sistema de armas o proyectiles en algún Convenio o Protocolo Internacionales en vigor.
  2. La existencia o no de una costumbre internacional humanitaria. Se ha tomado en consideración la publicación "El derecho internacional humanitario consuetudinario" (J.M. Henckaerts y L. Doswald-Beck, CICR, Buenos Aires, 2007).
  3. El número de Estados Partes en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional que, a su vez, son Parte en el Convenio o Protocolo concreto que prohíbe el arma o proyectil de que se trata.
  4. La descripción de la acción típica que se trata de incriminar, concretándola al empleo (uso o utilización) de tal arma en el contexto de un conflicto armado, sin entrar en otras acciones también prohibidas en algunos Convenios como "el desarrollo, la producción, el almacenamiento o la transferencia" o la infracción de la "obligación de su destrucción", puesto que estas acciones no siempre se desarrollan (o se omiten en el caso de la destrucción) "en el contexto de un conflicto armado" y, por tanto, en ocasiones no pueden integrar un crimen de guerra.

II. ENMIENDA NUM. 1, RELATIVA A LOS CRIMENES DE GUERRA COMETIDOS EN LOS CONFLICTOS ARMADOS INTERNACIONALES

A. Estudio de la Propuesta de Enmienda adicional al artículo 8, párrafo 2, b. Crímenes de guerra cometidos en los conflictos armado internacionales

1. Armas químicas (adición de un apartado xxvii)

El Convenio de Paris de 13 de enero de 1993, sobre la prohibición del producción, desarrollo, uso, almacenamiento y transferencia de las armas químicas y su destrucción ha sido ratificado por 188 Estados. Únicamente 6 Estados (Angola, Egipto, República Democrática Popular de Corea, Myanmar, Somalia y Siria) no son Parte en el Convenio.

Todos los 110 Estados Partes del Estatuto de la Corte Penal Internacional son Partes en el Convenio de Paris sobre armas químicas. Asimismo hay que destacar que la prohibición del uso de armas químicas forma parte, sin duda, de la costumbre internacional humanitaria. Y que ésta costumbre comprende la proscripción de su utilización en los conflictos armados no internacionales.

2. Armas biológicas y toxínicas (Adición de un apartado xxviii)

Respecto a las armas biológicas y toxínicas, el Convenio de Londres, Moscú y Washington de 10 de abril de 1972 prohíbe el desarrollo, producción y almacenaje de las armas bacteriológicas (biológicas) y toxínicas y obliga a su destrucción. El propósito de este Convenio es excluir completamente la posibilidad de que los agentes bacteriológicos (biológicos) y las toxinas se utilicen como armas (Preámbulo del Convenio de 1972).

En la actualidad 163 Estados son Partes en tal Convenio. De los 110 Estados Partes en el Estatuto de Roma, sólo 14 (Andorra, Burundi, República Centroafricana, Chad, Comoros, Djibouti, Guyana, Liberia, Malawi, Marshall, Namibia, Nauru, Samoa y Tanzania) no son Partes en el Convenio de 1972. Pero es que, además, el análisis de la práctica estatal tanto de los Estados Partes como no Partes en la citada Convención de 1972 nos permite afirmar que la prohibición de las armas biológicas es parte del derecho internacional consuetudinario. No sólo existe una consolidada costumbre internacional sino que abarca ésta la prohibición de su utilización en los conflictos armados no internacionales, sin que exista práctica en contrario.

4. Armas convencionales excesivamente dañinas o de efectos indiscriminados 

Se propone la incriminación en el artículo 8. 2. b), del Estatuto de Roma, del uso de algunas armas prohibidas por el Convenio sobre las prohibiciones y restricciones de ciertas armas convencionales excesivamente dañinas o de efectos indiscriminados, hecha en Ginebra el 10 de octubre de 1980.

Fragmentos no detectables (adición de un apartado xxix)

El Protocolo I del citado Convenio de 1980 prohíbe el uso de armas cuyo efecto principal sea lesionar mediante fragmentos no localizables en el cuerpo humano por rayos X. Aún cuando sólo 108 Estados son Parte en el citado Protocolo, esta prohibición se considera que forma parte del derecho internacional humanitario consuetudinario aplicable tanto en los conflictos armados internacionales como no internacionales y no se suscita ninguna controversia sobre su aceptación en la práctica de los Estados, incluso en los que no son Partes en el mencionado Protocolo.

La mayoría de los 110 Estados Partes en el Estatuto de la Corte Penal Internacional son, a la vez, Partes en el Protocolo I de 1980 y no lo son 34 Estados.

Sin embargo, se puede concluir que no se ha encontrado ninguna práctica oficial contraria a ésta prohibición, ni ha sido reivindicado el uso de un arma que carece de utilidad militar apreciable y causa sufrimientos innecesarios.

Armas láser que causan ceguera (adición de un apartado xxx)

El Protocolo IV del Convenio de 1980, aprobado en Viena el 13 de octubre de 1995, prohíbe el empleo de armas laser específicamente concebidas, como única o una más de sus funciones de combate, para causar ceguera permanente a la vista no amplificada (es decir, ceguera causada al ojo descubierto o al ojo provisto de dispositivos correctores de la vista). Se trata pues de una prohibición completa de este tipo de armas. El citado Protocolo fue aprobado por consenso.

Son Parte en éste Protocolo 94 Estados. La mayoría de los 110 Estados Partes en el Estatuto de la Corte Penal Internacional son, a la vez, Partes en el Protocolo IV de 1995, sin embargo no lo son 42 Estados. No obstante, estarían obligados por una prohibición que constituye hoy derecho internacional consuetudinario.

B. Conclusión sobre la propuesta de enmienda al artículo 8.2.b) del Estatuto de Roma

Enmienda núm. 1

Se propone añadir al artículo 8, 2., b), los siguientes apartados:

xxvii. Emplear las armas químicas reguladas por la Convención de Paris de 13 de enero de 1993, sobre la prohibición de la producción, desarrollo, uso, almacenamiento y transferencia de las armas químicas y su destrucción.

xxiii. Emplear las armas biológicas y toxínicas, reguladas por Protocolo de Ginebra de 17 de junio de 1925, sobre la prohibición del empleo, en la guerra, de gases asfixiantes, tóxicos o similares y de medios bacteriológicos, y por el Convenio de Londres, Moscú y Washington de 10 de abril de 1972, que prohíbe el desarrollo, producción y almacenaje de las armas bacteriológicas (biológicas) y toxínicas y obliga a su destrucción.

xxix. Emplear armas cuyo efecto principal sea lesionar mediante fragmentos no localizables en el cuerpo humano por rayos X, prohibidas en el Protocolo I de la Convención de Ginebra de 10 de octubre de 1980, sobre prohibiciones o restricciones del empleo de ciertas armas convencionales que puedan considerarse excesivamente nocivas o de efectos indiscriminados.

xxx. Emplear armas láser específicamente concebidas, como única o una más de sus funciones de combate, para causar ceguera permanente a la vista no amplificada, prohibidas por el Protocolo IV, aprobado en Viena el 13 de octubre de 1995, de la Convención de Ginebra de 10 de octubre de 1980, sobre prohibiciones o restricciones del empleo de ciertas armas convencionales que puedan considerarse excesivamente nocivas o de efectos indiscriminados.

III. ENMIENDA NUM. 2, RELATIVA A LOS CRIMENES DE GUERRA COMETIDOS EN LOS CONFLICTOS ARMADOS QUE NO SEAN DE INDOLE INTERNACIONAL

A. Estudio de la Propuesta de Enmienda adicional al artículo 8, párrafo 2, e. Crímenes de guerra cometidos en los conflictos armados no internacionales

1. Enmienda relativa al uso del veneno, gases asfixiantes y determinados proyectiles (adición de los apartados xiii, xiv y xv)

Se propone incorporar al art. 8. 2. e), que se refiere a los crímenes de guerra que se cometan en los conflictos armados no internacionales, tres nuevos apartados con los números xiii, xiv y xv, a continuación de los crímenes actualmente incriminados. Se refieren estas propuestas al empleo de veneno y armas envenenadas (xiii), al empleo de gases asfixiantes, tóxicos y similares o cualquier líquido, material o dispositivo análogo (xiv) y al empleo de balas que se ensanchan o aplastan fácilmente en el cuerpo humano, como balas de camisa dura que no recubra totalmente la parte inferior o que tenga incisiones (xv).

El texto propuesto es idéntico al vigente aplicable a los conflictos armados internacionales, previsto en el Estatuto de Roma en el Artículo 8.2.b), apartados xvii, xviii y xix, que no ofreció problemas y obtuvo consenso para su elaboración en la Conferencia Diplomática de Roma.

2. Enmienda relativa a las armas químicas y biológicas (adición de los apartados xvi y xvii)

También se refiere a los conflictos armados no internacionales y propone añadir al artículo 8.2.e) los apartados xvi (armas biológicas y toxínicas) y xvii (armas químicas). Se encuentra en consonancia con la propuesta sobre la Enmienda núm. 1 al Estatuto, que contiene idénticas incriminaciones en el contexto de los conflictos armados internacionales.

3. Enmienda relativa a las armas convencionales excesivamente dañinas o de efectos indiscriminados (adición de los apartados xviii y xix)

Tiene el mismo contenido que la estudiada con anterioridad en relación con los conflictos armados internacionales, pero referida a los conflictos armados no internacionales y consiste en proponer la adición de los correspondientes apartados (xviii y xix) al artículo 8.2. e) del Estatuto de Roma.

Se propone prestar apoyo a tal enmienda únicamente en lo que se refiere a los fragmentos no detectables en el cuerpo humano (Protocolo I de 1980) integrando el apartado xviii) y a las armas laser que causan ceguera (Protocolo IV de 1995), que constituiría el apartado xix), añadiéndolas como unos apartados más del artículo 8.2. e) del Estatuto.

B. Conclusión sobre las Propuesta de Enmienda adicional al artículo 8, párrafo 2, e. Crímenes de guerra cometidos en los conflictos armados no internacionales

Enmienda núm. 2

Se propone añadir al 8, 2., e) los siguientes apartados:

xiii. Emplear veneno o armas envenenadas.

xiv. Emplear gases asfixiantes, tóxicos y similares o cualquier líquido, material o dispositivo análogo.

xv. Emplear balas que se ensanchan o aplasten fácilmente en el cuerpo humano, como balas de camisa dura que no recubra totalmente la parte inferior o que tenga incisiones.

xvi. Emplear las armas químicas reguladas por la Convención de Paris de 13 de enero de 1993, sobre la prohibición del producción, desarrollo, uso, almacenamiento y transferencia de las armas químicas y su destrucción.

xvii. Emplear las armas biológicas y toxínicas, reguladas por Protocolo de Ginebra de 17 de junio de 1925, sobre la prohibición del empleo, en la guerra, de gases asfixiantes, tóxicos o similares y de medios bacteriológicos, y por el Convenio de Londres, Moscú y Washington de 10 de abril de 1972, que prohíbe el desarrollo, producción y almacenaje de las armas bacteriológicas (biológicas) y toxínicas y obliga a su destrucción.

xviii. Emplear armas cuyo efecto principal sea lesionar mediante fragmentos no localizables en el cuerpo humano por rayos X, prohibidas en el Protocolo I de la Convención de Ginebra de 10 de octubre de 1980, sobre prohibiciones o restricciones del empleo de ciertas armas convencionales que puedan considerarse excesivamente nocivas o de efectos indiscriminados.

xix. Emplear armas láser específicamente concebidas, como única o una más de sus funciones de combate, para causar ceguera permanente a la vista no amplificada, prohibidas por el Protocolo IV, aprobado en Viena el 13 de octubre de 1995, de la Convención de Ginebra de 10 de octubre de 1980, sobre prohibiciones o restricciones del empleo de ciertas armas convencionales que puedan considerarse excesivamente nocivas o de efectos indiscriminados.